Qué es la ansiedad.

Qué es la ansiedad.


Cuando la ansiedad nos entorpece el desarrollo de nuestra vida a nivel personal,social, laboral o académico , habremos de considerar que tenemos un problema de ansiedad. El miedo es la emoción básica de la ansiedad. La ansiedad es miedo es la manifestación de la ansiedad a nivel corporal, a través de multitud de sensaciones corporales de activación que las vivimos como molestas.
El miedo y la ansiedad es básica en la mayoría de los seres vivos. En las personas evidentemente también.Todos tenemos miedo. Ya que el miedo, así como la ansiedad o como cualquier otra emoción, es imprescindible para la vida y tiene su función de adaptación y supervivencia. El miedo, en principio  se activa cuando estamos ante un peligro real, en los seres humanos el pensar e imaginar que estamos ante un peligro, no tiene por que se real, va, se activa de igual forma como si estuviésemos ante una amenaza física. Con solo, preocuparnos o anticipar una situación amenazante, se activará la ansiedad, cono si de un peligro se tratase. Aunque la ansiedad y el miedo nos causa, cuando lo percibimos, un sufrimiento frecuente intenso y muy desagradable, este no es, nunca,  una amenaza real para nosotros, aunque lo sintamos y experimentemos así.
El miedo y la ansiedad, en los seres humanos, es el producto de nuestros pensamientos y no de amenazas físicas para nuestra vida. El cerebro emocional vive, nuestros pensamientos e imágenes, amenazantes, como si se tratase de verdaderos peligros, las preocupaciones e interpretaciones, que suponen una amenazada  que anticipamos que nos puede suceder, activa el miedo y la ansiedad aunque sólo sean pensamientos o imágenes  y no hechos o peligros reales. En la mayoría de los casos, nos generamos la ansiedad, no dejando de darle vueltas en la cabeza  posibles amenazas o peligros.  Cuando esto ocurre, pensamiento y emoción, se van alimentando pareciendo más reales nuestras preocupaciones  y miedos.
Lo anterior no tiene por que ser siempre así. Tu no eres tus pensamientos, sensaciones o tu miedo. Eso es sólo contenidos mentales no amenazas reales. Es cuestión de verte diferente, como observador de lo que sucede en tu mente, diferenciando de la misma.

 Todos los problemas de ansiedad tiene en común ciertas pautas.


Pensamientos de anticipación del temor o miedo.
En todos los problemas de ansiedad, en algunos más que en otros, las personas que los padecen anticipan algo que les va a pasar en el futuro inmediato(adivinan el futuro),  aunque sea un minuto más allá del momento en que se anticipa el miedo. Pero los miedos nunca se proyectan al ahora. Los miedos, casi nunca se sitúan en el momento presente.

Aunque los miedos son, sólo,  pensamientos o imágenes causan miedo y ansiedad como si realmente estuviese pasado y por lo tanto la persona que lo padece siente miedo real y las sensaciones corporales de la activación del sistema de ansiedad lucha-huida. Es decir, lo que pensamos es creído totalmente por el cerebro emocional.

Lo curioso es que a pesar, de que le temor no se suele hacer, casi nunca realidad, las personas que padecen ansiedad siguen temiendo que la próxima vez les pase aquello que temen. Los pensamientos se convierte en una preocupación, cavilación o rumia mental muy centrada en el temor y las consecuencias donde les puede llevar.

Además todas estas preocupaciones se formulan con la forma «es posible que me pase», la repuesta esta clara. Si. Cuando nos formularse los miedos de esta forma en el propio enunciado esta la respuesta que siempre es afirmativa. La foma correcta de plantearnos nuestros miedos y temores sería en el presente. «Me esta pasando lo que temo»

Activación de la ansiedad o sistema de lucha-huida.
La ansiedad sería una manifestación del miedo a nivel corporal. Cada persona manifiesta la ansiedad con diferentes matices. Nuestro cuerpo manifiesta el miedo con inquietud, tensión, taquicardia, sudor, calor, sensación de falta de aire, inestabilidad, etc. Problemas gastrointestinales, falta de apetito o lo contrario, dolores musculares o de cabeza. Dificultad para concentrarse, prestar atención. Irritabilidad, debilidad o cansancio y problemas para conciliar o mantener el sueño.
En todos los problemas de ansiedad, se activa el sistema nervioso autónomo (SNA), concretamente la rama simpática del mismo. La ansiedad lejos de ser una amenaza es un mecanismo de supervivencia, activación y alerta. La ansiedad es, tan sólo,  una activación corporal que dota a nuestro cuerpo de recursos extraordinarios para protegernos de un peligro, luchando o escapando de él. El problema, respecto a la ansiedad, en los seres humanos, es que pensamos. El cerebro listo, con el que pesamos e imaginamos engaña al cerebro «tonto», parte del cerebro que activa la ansiedad. El cerebro emocional se cree todo lo que le decimos,  no puede diferenciar, no sabe, si el miedo que tenemos es real o sólo lo estamos pensando o  imaginando. Tampoco, sabe, la parte del cerebro que activa la ansiedad, si el peligro es físico, una amenaza para nuestra vida; o es psicológico, una amenaza para nuestro ego (que nos deje la novia, un amigo enfadado, que no nos reconozcan o nos consideren en el trabajo, etc) donde realmente no existe una amenaza verdadera. Para esta parte del cerebro, sistema límbico, sobretodo la amígdala,  que activa la ansiedad, y no para el cerebro racional,  todos los pensamientos e imágenes o recuerdos, relacionados con nuestros miedos,  son amenazas físicas donde nuestra integridad esta en peligro en diferente grado. Aunque realmente esto no sea así. Tan sugestionable es nuestro sistema emocional que con tan solo ver una  película, aun sabiéndolo racionalmente,  esta,  nos puede causar verdadero miedo. De ahí esa activación física y se sentimiento de temor, cuando tan solo  anticipamos un peligro, tenemos una preocupación o  un pensamiento o imagen relacionada con nuestro temor.

Conductas de protección, evitación y escape.
Las conductas habituales, cuando tenemos un problema de ansiedad, son de protección.  Evitar o escapar del miedo o temor y las actitud básica ante el miedo y la ansiedad es la de controlar y quitarse de encima las sensaciones y pensamientos relacionados con el miedo. Las conductas, de escape y evitación; y la actitud, de control y querer liberarse del malestar emocional asociado al temor, lejos de la solución se convierten en el problema. De hecho eso es lo que diferencia a las personas que acaban teniendo problemas de ansiedad o no ante sus temores. Todos tenemos miedo y de él no podemos escapar, tampoco superar o vencer, si es así nos perseguirá hasta la tumba. Lo que si podemos hacer es vivir con el miedo. El miedo no es el problema, el problema es no quererlo tener. Las personas que son flexibles y tolerantes con él, se lo permiten; no desarrollaran un problema de ansiedad.Sin embargo, las personas poco tolerantes con ellos mismos y con tendencia al control y no permitírselo tener acaban, poco a poco, viviendo para sus miedos. Estas personas acaban autolimitandose en sus vidas, su desarrollo y/o crecimiento personal.
Si los peligros fuesen reales y físicos, y no amenazas imaginadas o para nuestro ego, el escape, la anticipación, la lucha o la evitación serían ideales. De hecho eso es lo que lo que nos ha salvado como especie y nos ha hecho llegar evolutivamente hasta aquí.


La evitación experiencial es la causa de todos los problemas de ansiedad.


El dolor emocional o las emociones difíciles, no es algo equivocado en la vida tal y como nos trasmiten, sino algo consustancial al estar vivos. Vemos el dolor emocional que produce la ansiedad, o cualquier otra emoción difícil, como si fuera algo equivocado en nuestras vidas, algo que no tuviese que venir en el kit de estar vivos, junto a la felicidad, o el placer,..… Nuestra existencia es posible gracias tanto a las emociones fáciles pero también gracias a las emociones difíciles o al malestar emocional como el que produce el miedo, la tristeza, la rabia, etc. Somos lo que somos gracias a las emociones.

Al empezar a experimentar el dolor emocional, que produce la ansiedad, el miedo y su manifestaciones corporales, y como es bastante razonable, aunque no útil, empezamos a poner en marchar un sin fin de estrategias para evitarlo, controlarlo o escapar de él. El objetivo, de todas estas estrategias, es dejar de sufrir. Activamos una actitud de resistencia y lucha , ante el malestar, empezamos a querer escapar y resistirnos al dolor emocional y los pensamientos asociados al mismo que produce la ansiedad. Pero, al hacer esto, ponemos todos nuestros recursos, cognitivos, emocionales y conductuales al servido de la ansiedad, empezamos a vivir para la ansiedad y el miedo. Sin quedarnos espacio para el resto de nuestra vida.

Hay infinidad de estrategias para intentar evitar notar o sentir la experiencia de la ansiedad, todas ellas contraproducentes e ineficaces. Podemos reaccionar a ella, dejándonos arrastrar por la misma (Evitando las sensaciones o los lugares donde nos sentimos mal; también, queriendo escapar de las sensaciones de la ansiedad, misión imposible, o marchar de la situación que nos produce ansiedad), podemos negar el malestar que provoca la ansiedad, podemos racinalizarla o reprimirla. El problema es que todo ese conjunto de estrategias es lo que se denomina la evitación experiencial, que es la causa y lo que mantiene de todos los problemas de ansiedad.

Realmente las estrategias (evitar, huir, resistirnos o controlarla la ansiedad), como solución, que ponemos en marcha, ante la ansiedad, ineficaces todas ellas, son el problema y no la solución. No es por que seamos ineficaces en ello, y tengamos que redoblar el esfuerzo o hacerlo mejor, sino por que hay cosas sobre las que no tenemos control directo. No tenemos control sobre la activación o no del Sistema Nervioso Autónomo (SNA) que pone en marcha la ansiedad, tampoco de los pensamientos que la acompañan.
Resistirnos a la ansiedad implica estar alerta y vigilantes sobre nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, o algunas situación u objetos, para evitar que aparezca la ansiedad. Pero al esta alerta y vigilantes, resistirnos a experimenta la ansiedad, o negarnos a tenerla produce el efecto contrario, activa el SNA , concretamente, la rama simpática, que es precisamente la que activa la ansiedad. Es como querer adelgazar sin parar de comer bocadillos. Por otro lado, el no querer tener pensamientos, de anticipación y catastróficos, relacionados con la ansiedad y nuestros miedos, nos lleva directamente a experimentarlos. Si no quieres pensar en un elefante, al hacerlo; estás pensando en el.

La historia que te cuentas , sobre la ansiedad, tu actitud de protegerte junto a las estrategias de evitación y escape de la misma para eliminarla de tu vida es lo que te está generando todo tu sufrimiento y no te deja vivir haciende cada día más esclavo de la misma. La experiencia de estar triste, sentir la tristeza en el cuerpo; la experiencia de tener miedo, sentir el miedo en tu cuerpo, créeme, no te puede hacer ningún daño, sin la historia que te cuentas sobre la ansiedad.

Sentir notar la ansiedad sin escapar o evitarla, sin resistirte a ella es como ver una película de terror sin audio. Prueba y veras que no te causa inquietud alguna. Igual pasa con la ansiedad, si te acostumbras a notarla,sentirla en tu cuerpo, sin querer escapar, pero silenciando la historia que te te cuenta tu mente sobre la misma. Mindfulness y la Terapia de Aceptación y Compromiso te enseñan a notar sentir la ansiedad sin la historia mental sobre la misma.
Aunque no te lo creas puedes sentirte mal y vivir bien.