Timidez y fobia social.

Timidez y ansiedad social, psicólogos.

Sin título g copia 3Qué estarán pensando los demás y como lo estamos haciendo. Es bueno dejarnos llevar por las situaciones sociales y no querer controlarlas, ya que no podemos.
La persona tímida tiende a creer que no tiene mucho VALOR, o CAPACIDAD, pero la realidad no es exactamente esa mucho  tímidos son  grandes actores, abogados, psicólogos,  genios científicos o escritores .Lo que pasa que sin darnos cuenta UNO MISMO/A SE PONE ENCIMA UN PEDRUSCO, inhibiéndose con pensamientos de mal agüero tales como ‘lo mio no tiene importancia’ ‘mis cosas aburren’ ‘mi interés no coincide con el de los demás’ ‘podría ofender, aburrir o molestar a alguien’ o lindezas parecidas.Nos cuesta encontrar un lugar en el mundo, EL NUESTRO, y en vez de ello caemos en el error de pretender ser OTROS. Sería buena cosa rebelarnos de una vez por todas y determinarnos a ser espontáneos, aceptándonos tal y como somos algo tímidos  ya que los demás nos van a aceptar igualmente, el problema es que no somos capaces de aceptarnos con ese temor y empezamos a evitar y a protegernos del mismo. Si nos aceptamos siendo tímidos seremos felices NOSOTROS y NUESTROS amigos, y nuestra alegría decoraría como un adorno navideño el paisaje de los demás
Fobia social

Timidez y ansiedad social, psicólogos. La característica fundamental, de la Fobia Social y en  la timidez, es que el miedo intenso, excesivo que aparece cuando la persona está expuesta a situaciones sociales. Este miedo puede ser específico de ciertas situaciones sociales concretas como miedo a hablar en público, miedo a conocer a nuevas personas, tanto del propio sexo como del sexo contrario o miedo a hablar con jefes o personas de autoridad. La ansiedad social también puede ser generalizada, es decir, va a aparecer en la mayoría de las situaciones que implican la presencia de otras personas.

Timidez y ansiedad social, psicólogos. Las personas que experimentan este tipo de ansiedad temen que los demás se den cuenta de su ansiedad, vean que se sonrojan o tartamudean, tiemblan o sudan. Temen hacer el ridículo, no saber que decir o como actuar y que los demás se den cuenta. Las personas con fobia social o ansiedad social experimentan un fuerte temor a ser rechazadas, o despreciadas, incluso tienen miedo a ser humillados y que los demás se mofen de ellos. Aparecen pensamientos  de ser observado y evaluado constantemente por otros.
Las personas que padecen este tipo de miedo suelen evitar las situaciones sociales. Al permanecer en ellas utilizan estrategias muy disimuladas de “protección” suelen estar en un segundo plano sin apenas intervenir, intentando no llamar la atención,  midiendo mucho lo que hacen y dicen, si es que se atreven a intervenir. Estas situaciones las soportan con un importante grado de ansiedad y temor y sienten un fuerte alivio cuando pueden “escapar”.

La ansiedad de anticipación

Timidez y ansiedad social, psicólogo. Es común en la  ansiedad social y en la timidez que la persona se preocupe por situaciones sociales, a las que va a asistir, semanas antes de que sucedan, es decir, la persona empieza a tener pensamientos de anticipación catastróficos  y amenazantes en torno a la situación,  experimenta una intensa ansiedad solo por pensar que tendrá que acudir a una fiesta, reunión con amigos o realizar una exposición en públo.

¿Cómo afecta nuestras vidas la fobia social

Timidez y ansiedad social, psicólogos. Nos empobrece reduciendo a la mitad nuestra vida social, nuestras posibilidades de ocio y progreso profesional.Las relaciones que exigen iniciativa, sostén y aportación por nuestra parte se pueden llegar a ver gravemente resentidas y romperse.Elimina aquellos oportunidades que suelen provenir de la actividad social (hacer amigos en el colegio o en el trabajo, participar en las equipos, promocionarse en el trabajo, etc.) . Puede ocurrirle a un fóbico social que rechace un buen trabajo solamente por el miedo que tiene a las nuevas responsabilidades, especialmente si tiene que tratar con muchas personas y hacer reuniones.

Timidez y ansiedad social, psicólogos.

El control es el problema

 

Mindfulness. Del control de tu mente a la observación.


La mente es sólo una herramienta a nuestro servicio que hay que saber utilizar. No somos nuestra mente sino el que la observa.


tarragona PsicologoNuestros  pensamientos tienen tanta fuerza y capacidad para llamar nuestra atención que vamos siempre absorbidos en ellos.  Podríamos afirmar, lamentablemente, que la vida; es eso que nos sucede mientras pensamos, y digo lamentablemente, por que el problema de vivir  en nuestra mente es que mientras nos recreamos en los contenidos mentales, nos perdemos la vida. La vida no está en la mente está en nuestros sentidos. Es importante estar atentos y conscientes, darnos cuenta,  en nuestra vida,  para hacernos cargo de nosotros. Es  importante una atención plena de conciencia, ser conscientes de lo que pasa ahí fuera en el mundo exterior y en lo que pasa, aquí dentro, en nuestro mundo interior. En nuestro cuerpo y nuestra mente,  para hacernos cargo de ello conscientemente. Darnos cuenta, conscientemente, del contenido de nuestra mente para observarlo. Así  conocer el contendido de nuestra mente sin identificarnos con ella. Observar y conocer nuestra mente en acción es conocernos a nosotros, nuestros deseos, miedos, pensamientos, fantasías, alegrías…. Observar las tendencias de nuestra , la intenciones por la que se mueve,nos movemos. Es necesario, ser consciente del contenido mental,  para gestionar nuestra mente sin dejarnos arrastrar por ella.

La mente es  una herramienta a nuestro servicio, que tenemos que gestionar adecuadamente. De esa forma nos hará libres de neutro falso ego con el que nos identificamos,  y no será útil para cuidarnos, tratarnos bien y tratar y cuidar a los demás.   Si nuestra mente nos atrapa, y nos confundimos con  su contenido, se convertirá en una potencial causa interminable de sufrimiento. Observar, conocer y familiarizarnos, conscientemente, con el contenido de nuestra mente, es aprender como funciona; y eso es,  a aprender a utilizarla a favor nuestro.  Y no en contra nuestra.

No podemos controlar nuestra mente. Que pensamos, sentimos, que emociones tenemos o que recuerdos nos vienen a visitar. Tampoco podemos controlar o decidir que impulsos, expectativas o  deseos aparecen. Tampoco, podemos decidir las intenciones que albergarmos. Es por eso, no se si te has dado cuenta, que nunca he dicho controlar la mente, solo he dicho gestionarla adecuadamente. Gestionar nuestra mente, por que no podemos controlarla. A pesar de que hay millones de libros que así te vendan esta historia. Y, supongo, que los que los halláis comprado, con esta intención, os habrán llevado, directamente a la frustración,  al no poder llevar a cabo lo que os prometían. Y aun te diría mas, el control de la mente no es la solución sino el problema. Cuando tienes la actitud de querer controlarlos contenidos dolorosos de tu mente, esta actitud, se convierte en el problema.

Recurriré a una metáfora, para explicarte la imposibilidad de controlar la mente y a los efectos nocivos a los que nos lleva si lo intentamos. Imagina que tu mente es una autopista con varios carriles de circulación. Siempre a tope de coches. Multitud de vehículos, en ambas direcciones. Te lanzas en medio de estos carriles,  a controlar los vehículos que sospechas que no cumplen con las normas de circulación.  Pretendes, amonestar al que va con exceso de velocidad, al conductor ebrio  a los coches que llevan lo neumáticos gastados, etc. ¿Cuál sería el resultado, si fueses tan temerario para hacerlo? Acabarías en el hospital arrollado por algún coche. Eso es lo que suele ocurrirnos cuando queremos controlar, el contenido de nuestra mente. Cuando algo nos hace sufrir nuestra mente esta llena de pensamientos, emociones, miedos, imágenes, recuerdos…..que nos  hacen sufrir,  y para deshacernos del sufrimiento emocional nos lanzamos a controlar nuestra mente, “el tráfico mental”. El resultado,  es que acabados atropellados por su contenido.

Cuando hay alguna emoción o pensamiento que nos hace sufrir, queremos deshacernos de él. Nos lanzados, nos metemos ahí en “el trafico del contenido mental”,  resistirnos y eliminar esa emoción para amonestarla, decirle que no debe de estar ahí,  que nos impide ser felices. Intentamos, con todas nuestras fuerzas,  echarla fuera de nosotros y así recobrar la felicidad. Pero eso, sabes que no funciona. En vez de ocuparte de tu malestar lo que acabas es preocupándote en él, acabando en rumia mental, con lo cual te vas generando más de lo mismo, más sufrimiento emocional. Si cambiamos de actitud y  adoptamos la opción  de sentarnos a observarla, desde al arcén o orilla de la autopista, con  atención, el trasiego continuo de nuestra mente, ese tráfico intenso, estaremos a salvo. Desde la orilla de nuestra mente empezamos a bservar esos coches que infringen alguna norma, cogerles la matrícula, dejarlos ir esta actitud nos ahorra sufrimiento, acabar en el hospital atropellados.

Eso es lo que hacemos cuando practicamos la atención plena. Observar de forma consciente o en atención plena, el contenido de nuestra mente, -temores, rencor, rabia, tristeza, fantasías, calma, felicidad, paz, ilusiones, planes, anticipaciones, recuerdos, pensamientos, sensaciones, diálogo interno, impulsos, deseos, intenciones, etc-, ese paisaje, de ir y venir,  interno interminable. Observamos y somos conscientes de todo lo que está ahí, no reprimimos, no ignoramos, no luchamos, no controlamos o ignoramos, tampoco, los queremos retener, todo lo contrario: nos hacemos cargo de ellos y los  integramos como una  experiencia más. Haciendo espacio, a los que nos causan dolor y dejarlos ir y no reteniendo los que nos producen placer. No reaccionamos -preocupándonos, controlando, eliminando,  luchando o queriendo retener; para que se vayan o se queden, no nos lanzamos a la autopista. Observamos con paciencia y amabilidad, acompañamos los eventos mentales desde la atención plena. Viéndonos diferentes, diferenciándonos no indentificándonos con su contenido.


 Siempre corriendo para conseguir la felicidad y atarla a nosotros para que no nos abandone, simple corriendo para evitar el dolor.


Con esa nueva actitud, de pasar del control a la observación consciente de la mente, abrimos una brecha, un espacio, una nueva perspectiva. Con esa nueva actitud, entre nosotros y nuestra mente,  ya no seremos arrastrados,  a reaccionar -acabar atropellados-,  ante el sufrimiento emocional o a querer retener interminablemente la felicidad. Dejamos de reaccionar, como hasta ahora. Siempre corriendo para conseguir la felicidad y atarla a nosotros para que no nos abandone, simple corriendo para evitar el dolor. Elegimos responder ante el sufrimiento emocional o a la felicidad   con una respuesta diferente. Una respuesta nueva, creativa que nos libere del condicionamiento del contenido de nuestra mente.

Qué es la ansiedad.

Qué es la ansiedad.


Cuando la ansiedad nos entorpece el desarrollo de nuestra vida a nivel personal,social, laboral o académico , habremos de considerar que tenemos un problema de ansiedad. El miedo es la emoción básica de la ansiedad. La ansiedad es miedo es la manifestación de la ansiedad a nivel corporal, a través de multitud de sensaciones corporales de activación que las vivimos como molestas.
El miedo y la ansiedad es básica en la mayoría de los seres vivos. En las personas evidentemente también.Todos tenemos miedo. Ya que el miedo, así como la ansiedad o como cualquier otra emoción, es imprescindible para la vida y tiene su función de adaptación y supervivencia. El miedo, en principio  se activa cuando estamos ante un peligro real, en los seres humanos el pensar e imaginar que estamos ante un peligro, no tiene por que se real, va, se activa de igual forma como si estuviésemos ante una amenaza física. Con solo, preocuparnos o anticipar una situación amenazante, se activará la ansiedad, cono si de un peligro se tratase. Aunque la ansiedad y el miedo nos causa, cuando lo percibimos, un sufrimiento frecuente intenso y muy desagradable, este no es, nunca,  una amenaza real para nosotros, aunque lo sintamos y experimentemos así.
El miedo y la ansiedad, en los seres humanos, es el producto de nuestros pensamientos y no de amenazas físicas para nuestra vida. El cerebro emocional vive, nuestros pensamientos e imágenes, amenazantes, como si se tratase de verdaderos peligros, las preocupaciones e interpretaciones, que suponen una amenazada  que anticipamos que nos puede suceder, activa el miedo y la ansiedad aunque sólo sean pensamientos o imágenes  y no hechos o peligros reales. En la mayoría de los casos, nos generamos la ansiedad, no dejando de darle vueltas en la cabeza  posibles amenazas o peligros.  Cuando esto ocurre, pensamiento y emoción, se van alimentando pareciendo más reales nuestras preocupaciones  y miedos.
Lo anterior no tiene por que ser siempre así. Tu no eres tus pensamientos, sensaciones o tu miedo. Eso es sólo contenidos mentales no amenazas reales. Es cuestión de verte diferente, como observador de lo que sucede en tu mente, diferenciando de la misma.

 Todos los problemas de ansiedad tiene en común ciertas pautas.


Pensamientos de anticipación del temor o miedo.
En todos los problemas de ansiedad, en algunos más que en otros, las personas que los padecen anticipan algo que les va a pasar en el futuro inmediato(adivinan el futuro),  aunque sea un minuto más allá del momento en que se anticipa el miedo. Pero los miedos nunca se proyectan al ahora. Los miedos, casi nunca se sitúan en el momento presente.

Aunque los miedos son, sólo,  pensamientos o imágenes causan miedo y ansiedad como si realmente estuviese pasado y por lo tanto la persona que lo padece siente miedo real y las sensaciones corporales de la activación del sistema de ansiedad lucha-huida. Es decir, lo que pensamos es creído totalmente por el cerebro emocional.

Lo curioso es que a pesar, de que le temor no se suele hacer, casi nunca realidad, las personas que padecen ansiedad siguen temiendo que la próxima vez les pase aquello que temen. Los pensamientos se convierte en una preocupación, cavilación o rumia mental muy centrada en el temor y las consecuencias donde les puede llevar.

Además todas estas preocupaciones se formulan con la forma “es posible que me pase”, la repuesta esta clara. Si. Cuando nos formularse los miedos de esta forma en el propio enunciado esta la respuesta que siempre es afirmativa. La foma correcta de plantearnos nuestros miedos y temores sería en el presente. “Me esta pasando lo que temo”

Activación de la ansiedad o sistema de lucha-huida.
La ansiedad sería una manifestación del miedo a nivel corporal. Cada persona manifiesta la ansiedad con diferentes matices. Nuestro cuerpo manifiesta el miedo con inquietud, tensión, taquicardia, sudor, calor, sensación de falta de aire, inestabilidad, etc. Problemas gastrointestinales, falta de apetito o lo contrario, dolores musculares o de cabeza. Dificultad para concentrarse, prestar atención. Irritabilidad, debilidad o cansancio y problemas para conciliar o mantener el sueño.
En todos los problemas de ansiedad, se activa el sistema nervioso autónomo (SNA), concretamente la rama simpática del mismo. La ansiedad lejos de ser una amenaza es un mecanismo de supervivencia, activación y alerta. La ansiedad es, tan sólo,  una activación corporal que dota a nuestro cuerpo de recursos extraordinarios para protegernos de un peligro, luchando o escapando de él. El problema, respecto a la ansiedad, en los seres humanos, es que pensamos. El cerebro listo, con el que pesamos e imaginamos engaña al cerebro “tonto”, parte del cerebro que activa la ansiedad. El cerebro emocional se cree todo lo que le decimos,  no puede diferenciar, no sabe, si el miedo que tenemos es real o sólo lo estamos pensando o  imaginando. Tampoco, sabe, la parte del cerebro que activa la ansiedad, si el peligro es físico, una amenaza para nuestra vida; o es psicológico, una amenaza para nuestro ego (que nos deje la novia, un amigo enfadado, que no nos reconozcan o nos consideren en el trabajo, etc) donde realmente no existe una amenaza verdadera. Para esta parte del cerebro, sistema límbico, sobretodo la amígdala,  que activa la ansiedad, y no para el cerebro racional,  todos los pensamientos e imágenes o recuerdos, relacionados con nuestros miedos,  son amenazas físicas donde nuestra integridad esta en peligro en diferente grado. Aunque realmente esto no sea así. Tan sugestionable es nuestro sistema emocional que con tan solo ver una  película, aun sabiéndolo racionalmente,  esta,  nos puede causar verdadero miedo. De ahí esa activación física y se sentimiento de temor, cuando tan solo  anticipamos un peligro, tenemos una preocupación o  un pensamiento o imagen relacionada con nuestro temor.

Conductas de protección, evitación y escape.
Las conductas habituales, cuando tenemos un problema de ansiedad, son de protección.  Evitar o escapar del miedo o temor y las actitud básica ante el miedo y la ansiedad es la de controlar y quitarse de encima las sensaciones y pensamientos relacionados con el miedo. Las conductas, de escape y evitación; y la actitud, de control y querer liberarse del malestar emocional asociado al temor, lejos de la solución se convierten en el problema. De hecho eso es lo que diferencia a las personas que acaban teniendo problemas de ansiedad o no ante sus temores. Todos tenemos miedo y de él no podemos escapar, tampoco superar o vencer, si es así nos perseguirá hasta la tumba. Lo que si podemos hacer es vivir con el miedo. El miedo no es el problema, el problema es no quererlo tener. Las personas que son flexibles y tolerantes con él, se lo permiten; no desarrollaran un problema de ansiedad.Sin embargo, las personas poco tolerantes con ellos mismos y con tendencia al control y no permitírselo tener acaban, poco a poco, viviendo para sus miedos. Estas personas acaban autolimitandose en sus vidas, su desarrollo y/o crecimiento personal.
Si los peligros fuesen reales y físicos, y no amenazas imaginadas o para nuestro ego, el escape, la anticipación, la lucha o la evitación serían ideales. De hecho eso es lo que lo que nos ha salvado como especie y nos ha hecho llegar evolutivamente hasta aquí.


La evitación experiencial es la causa de todos los problemas de ansiedad.


El dolor emocional o las emociones difíciles, no es algo equivocado en la vida tal y como nos trasmiten, sino algo consustancial al estar vivos. Vemos el dolor emocional que produce la ansiedad, o cualquier otra emoción difícil, como si fuera algo equivocado en nuestras vidas, algo que no tuviese que venir en el kit de estar vivos, junto a la felicidad, o el placer,..… Nuestra existencia es posible gracias tanto a las emociones fáciles pero también gracias a las emociones difíciles o al malestar emocional como el que produce el miedo, la tristeza, la rabia, etc. Somos lo que somos gracias a las emociones.

Al empezar a experimentar el dolor emocional, que produce la ansiedad, el miedo y su manifestaciones corporales, y como es bastante razonable, aunque no útil, empezamos a poner en marchar un sin fin de estrategias para evitarlo, controlarlo o escapar de él. El objetivo, de todas estas estrategias, es dejar de sufrir. Activamos una actitud de resistencia y lucha , ante el malestar, empezamos a querer escapar y resistirnos al dolor emocional y los pensamientos asociados al mismo que produce la ansiedad. Pero, al hacer esto, ponemos todos nuestros recursos, cognitivos, emocionales y conductuales al servido de la ansiedad, empezamos a vivir para la ansiedad y el miedo. Sin quedarnos espacio para el resto de nuestra vida.

Hay infinidad de estrategias para intentar evitar notar o sentir la experiencia de la ansiedad, todas ellas contraproducentes e ineficaces. Podemos reaccionar a ella, dejándonos arrastrar por la misma (Evitando las sensaciones o los lugares donde nos sentimos mal; también, queriendo escapar de las sensaciones de la ansiedad, misión imposible, o marchar de la situación que nos produce ansiedad), podemos negar el malestar que provoca la ansiedad, podemos racinalizarla o reprimirla. El problema es que todo ese conjunto de estrategias es lo que se denomina la evitación experiencial, que es la causa y lo que mantiene de todos los problemas de ansiedad.

Realmente las estrategias (evitar, huir, resistirnos o controlarla la ansiedad), como solución, que ponemos en marcha, ante la ansiedad, ineficaces todas ellas, son el problema y no la solución. No es por que seamos ineficaces en ello, y tengamos que redoblar el esfuerzo o hacerlo mejor, sino por que hay cosas sobre las que no tenemos control directo. No tenemos control sobre la activación o no del Sistema Nervioso Autónomo (SNA) que pone en marcha la ansiedad, tampoco de los pensamientos que la acompañan.
Resistirnos a la ansiedad implica estar alerta y vigilantes sobre nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, o algunas situación u objetos, para evitar que aparezca la ansiedad. Pero al esta alerta y vigilantes, resistirnos a experimenta la ansiedad, o negarnos a tenerla produce el efecto contrario, activa el SNA , concretamente, la rama simpática, que es precisamente la que activa la ansiedad. Es como querer adelgazar sin parar de comer bocadillos. Por otro lado, el no querer tener pensamientos, de anticipación y catastróficos, relacionados con la ansiedad y nuestros miedos, nos lleva directamente a experimentarlos. Si no quieres pensar en un elefante, al hacerlo; estás pensando en el.

La historia que te cuentas , sobre la ansiedad, tu actitud de protegerte junto a las estrategias de evitación y escape de la misma para eliminarla de tu vida es lo que te está generando todo tu sufrimiento y no te deja vivir haciende cada día más esclavo de la misma. La experiencia de estar triste, sentir la tristeza en el cuerpo; la experiencia de tener miedo, sentir el miedo en tu cuerpo, créeme, no te puede hacer ningún daño, sin la historia que te cuentas sobre la ansiedad.

Sentir notar la ansiedad sin escapar o evitarla, sin resistirte a ella es como ver una película de terror sin audio. Prueba y veras que no te causa inquietud alguna. Igual pasa con la ansiedad, si te acostumbras a notarla,sentirla en tu cuerpo, sin querer escapar, pero silenciando la historia que te te cuenta tu mente sobre la misma. Mindfulness y la Terapia de Aceptación y Compromiso te enseñan a notar sentir la ansiedad sin la historia mental sobre la misma.
Aunque no te lo creas puedes sentirte mal y vivir bien.